domingo, 31 de agosto de 2014

Crítica de 'En el ojo de la tormenta'. Catástrofes de serie B


Dirigida por:  Steve Quale Intérpretes: Richard Armitage, Sarah Wayne Callies, Jeremy Sumpter, Nathan Krees  País: Estados Unidos Duración: 89 min Género: Acción, catástrofes

Valoración: 2,5 / 5
Steve Quale, ayudante de James Cameron en muchas de sus películas, como 'Avatar' (2010), se le tuvo que pasar por la cabeza demostrar todo lo aprendido con una película de tornados que tuvieran unos efectos especiales de infarto. Pues lo ha conseguido. El problema es que hay que rellenar 90 minutos como sea y es entonces cuando hay que tirar de clichés y recursos de serie B para poder completar un guión presentable.

'En el ojo de la tormenta' se salva gracias a una fotografía impecable y a unos efectos generados por ordenador de última generación que consiguen hacernos creer que tenemos un tornado delante nuestra. Edificios, camiones, aviones volando por los aires y esa desesperación de los supervivientes por encontrar refugio y poder salir del camino del ciclón son sin duda lo mejor de la película. Cuenta con secuencias de pura emoción y tensión por ver el futuro de los personajes que te hacen pensar por qué no se centraron más en esa experiencia.


Porque lo que falla en esta producción es que esos momentos interesantes apenas son en tres ocasiones, porque el resto del tiempo lo ha desperdiciado en dramas familiares, problemas adolescentes y vídeos caseros que rozan el mayor ridículo de los últimos años. ¿Qué nos importa lo que piense de su futuro un chaval que no le hemos visto hasta entonces y que no volveremos a ver? ¿Y esa panda de frikis de Youtube buscando la mejor imagen de los tornados? Su inclusión en la historia es desesperante, porque para disfrutar de esas imágenes ya tenemos a los profesionales cazadores de tormentas, que son los protagonistas del film junto a Richard Armitage ('El Hobbit'), aunque todos muy planos y simples.


Da pena ver dos partes tan diferenciadas. Grandes y espectaculares escenas de acción con discursos sentimentales de adolescente en la edad del pavo y discusiones paterno filiales de cine para la televisión. Se nota una dejadez y abandono en todo lo que no son los tornados que deja un sabor final de media satisfacción, de pensar que con un poco más de interés, el resultado final hubiera sido mucho mejor. Algo ha fallado cuando los mejores personajes acaban siendo los tornados.

Lo mejor: los espectaculares efectos de los tornados.
Lo peor: todo lo demás.